Antes del próximo pico de siniestros: ¿está preparada tu correduría?
Los fenómenos meteorológicos extremos están poniendo a prueba la capacidad operativa de las corredurías. Descubre cómo evaluar si tu organización está preparada para el próximo pico de siniestros.
Por Enrique Mendizábal
Cada vez que una DANA golpea una región de España, la atención se centra en las imágenes más visibles: inundaciones, viviendas dañadas, negocios paralizados y pérdidas millonarias. La conversación suele centrarse en el impacto económico de estos fenómenos. Es lógico. La DANA que afectó a la Comunidad Valenciana en 2024 fue considerada por distintos analistas como la catástrofe natural más costosa de la historia del seguro español. Pero, desde mi punto de vista, hay una pregunta igual de importante y que rara vez nos hacemos: ¿están realmente preparadas nuestras corredurías para gestionar el próximo gran pico de siniestros?
Porque el verdadero desafío no empieza cuando deja de llover. Empieza cuando el teléfono no deja de sonar, cuando cientos de asegurados necesitan respuestas al mismo tiempo y cuando una organización tiene que absorber, en cuestión de horas, un volumen de trabajo muy superior al que gestiona en condiciones normales.
Los datos ayudan a entender la magnitud del reto. Solo durante 2025, las entidades aseguradoras gestionaron 628.800 siniestros relacionados con fenómenos meteorológicos, con unas indemnizaciones que superaron los 492 millones de euros, según datos de UNESPA. Son cifras que reflejan el impacto económico, pero también una realidad operativa: detrás de cada expediente hay llamadas, documentación, validaciones, coordinación con compañías, seguimiento de reparaciones y clientes que esperan información en uno de los momentos de mayor incertidumbre.
Lo más relevante es que este escenario ya no puede considerarse excepcional. La comunidad científica lleva años advirtiendo de una mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos y las previsiones apuntan a que episodios como las DANAs, las tormentas de granizo o las lluvias torrenciales seguirán formando parte del contexto con el que tendrá que convivir el sector asegurador.
Por eso creo que la conversación ya no debería centrarse únicamente en cuánto costará el próximo gran evento climático. La cuestión realmente estratégica es otra: ¿qué capacidad tiene una correduría para responder cuando el volumen de siniestros se multiplica de un día para otro?
La diferencia entre resistir y estar preparado
Existe una idea muy extendida de que una correduría responde bien a una crisis cuando consigue sacar adelante todo el trabajo acumulado. Sin embargo, hacerlo con semanas de retraso, saturando a los equipos o deteriorando la experiencia del cliente no significa necesariamente que la organización estuviera preparada.
Prepararse implica algo diferente. Significa conocer la capacidad real de la operación antes de que llegue la emergencia. Saber qué procesos soportarán el incremento de actividad y cuáles se convertirán en un cuello de botella. Identificar qué tareas aportan valor y cuáles consumen tiempo sin mejorar el servicio. En definitiva, significa diseñar una organización capaz de absorber la presión sin depender exclusivamente del esfuerzo extraordinario de las personas.
Es precisamente en esos momentos cuando aparecen las debilidades que permanecen ocultas durante el día a día. Expedientes que tardan en abrirse, documentación que llega por múltiples canales, consultas que se duplican, clientes que llaman varias veces porque no reciben información y equipos que dedican más tiempo a coordinarse que a resolver incidencias.
La mayoría de estos problemas no nacen durante una DANA. Simplemente se hacen visibles cuando la demanda supera la capacidad habitual de la organización.
Una pregunta que merece hacerse todo el sector
Quizá el mejor indicador del nivel de preparación de una correduría no sea el número de pólizas que gestiona ni el tamaño de su plantilla.
Tal vez la pregunta más útil sea mucho más sencilla: si mañana el volumen de siniestros se duplicara, ¿seguiríamos ofreciendo el mismo nivel de servicio a nuestros clientes?
Responder con honestidad a esa cuestión obliga a revisar procesos, capacidad operativa y formas de trabajar. También invita a reflexionar sobre cómo está evolucionando un sector que, además de afrontar un entorno climático más impredecible y extremo, debe responder a clientes más exigentes que esperan inmediatez, transparencia y una comunicación constante durante todo el proceso de gestión del siniestro.
Queremos conocer la realidad de las corredurías españolas
En Xternus creemos que este es un buen momento para escuchar al sector. Por eso estamos impulsando un estudio para conocer cómo se preparan las corredurías de seguros ante los picos de siniestralidad, cuáles son sus principales retos operativos y qué prioridades marcarán su evolución en los próximos años.
Si formas parte de una correduría o de una aseguradora, nos gustaría contar con tu experiencia. Tu participación nos ayudará a construir una fotografía rigurosa de la realidad del mercado y a identificar los desafíos que marcarán el futuro de la gestión de siniestros en España.
Participa en la encuesta y ayúdanos a entender cómo se está preparando el sector para el próximo pico de siniestros.
https://forms.gle/Mf8i6KdZqPZrHVN4A
Preguntas Frecuentes (FAQs)
¿Por qué los picos de siniestros son cada vez más frecuentes en España?
El aumento de fenómenos meteorológicos extremos, como las DANAs, inundaciones o tormentas de gran intensidad, está incrementando el número de siniestros que deben gestionar aseguradoras y corredurías. A ello se suma una mayor concentración de bienes asegurados y unas expectativas de respuesta más rápidas por parte de los clientes, lo que obliga al sector a reforzar su capacidad operativa.
¿Cómo puede una correduría prepararse para un pico de siniestros?
La preparación comienza evaluando la capacidad operativa de la organización, identificando los procesos más críticos y detectando posibles cuellos de botella. También es importante revisar los protocolos de actuación, mejorar la coordinación entre equipos y disponer de procesos que permitan absorber un incremento de expedientes sin afectar a la calidad del servicio.
¿Qué procesos suelen verse más afectados durante un episodio de alta siniestralidad?
Los mayores impactos suelen producirse en la apertura de expedientes, la atención telefónica, la gestión documental, la comunicación con aseguradoras y el seguimiento de los casos. Cuando el volumen de siniestros aumenta de forma repentina, estos procesos pueden ralentizarse si la correduría no cuenta con una planificación operativa adecuada.
¿Qué beneficios aporta la planificación operativa a una correduría de seguros?
Una buena planificación permite responder con mayor rapidez ante situaciones de alta demanda, optimizar la carga de trabajo de los equipos y ofrecer una mejor experiencia al cliente. Además, ayuda a identificar riesgos operativos antes de que se conviertan en un problema y facilita una gestión más eficiente de los recursos disponibles.